Silencios

– ¿Qué piensas, cariño?

– Eso no se pregunta.

Con esa pregunta pretendía, hace años, llegar a conocerte. Bucear en tu cerebro para saber que había dentro, me parecía lo mejor para entendernos y amarnos.

Poco o nada sabía yo entonces del poco valor que, a veces, tienen las palabras.

Ingenua pensaba que una pregunta se contestaba con una respuesta.

¡Qué poco sabía yo del valor de los silencios!

¡Qué de años me han hecho falta para amar, odiar, desear, esperar o ignorar tus silencios!

Tus silencios, terribles presagios de tardes de brumas y densas soledades. Eternos silencios que anticipan noches de sábanas frías, de cuerpos vestidos, de ni una mirada.

– ¿Qué piensas, cariño?

Ya no lo pregunto. Ya no necesito oír lo que piensas. He aprendido: oigo al fin tus silencios.

Por eso ahora callo y en silencio, pregunto: ¿Sabrás tú algún día el color de mis sueños?

15 de octubre de 2002

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s