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Archivo de la categoría: Colaboraciones

OJOS (Alberto Rodríguez Ramos)

OJOS

Ya que así me miráis, miradme al menos

Gutierrez de Cetina

 

 

 Otras veces los encontré monótonos.

Como el aroma que deja el silencio

después de una noche de fuego fatuo.

Los sentí displicentes, y su pulso

no me entregaba más que la ironía

de encontrarse ahogado por un cordón

de zapato. Los quería conmigo,

a mi lado. Para jugar al Tute,

por ejemplo. O al Parchís, o a las Damas.

Para resistir mejor a la pereza  

de otro día insolente que se escurre.

Mira que los he provocado con chispas,

con burlas y con tirones de pelo.

Mira que los he tentado con besos.

Incluso, me disfracé de payaso

por ver si despistaba su estupor.

Pero no bastaron juegos de mesa,

ni esa nariz ridícula y chillona.

 

De pronto hoy es enero, me parece,

y siento que vuelven a conversar

sobre la almohada tibia de tu gesto.

Encienden lumbre, preguntan mi nombre.

Les ofrezco otra mirada, ya fuera

de mi caduco y torpe embotamiento.

Me llevan hasta la despensa efímera

donde yace la ingenua transparencia.

Entonces se acrisolan como el oro.

Ya no buscan, no pueden resistirse.

 

Hoy es enero, lo vivo con ganas.

Tus ojos nacen. Y parten de cero.

Me enseñan el cáliz de la indulgencia.

Se abren casi estallando a la vida.

Como alegres chinchetas de colores,

se adhieren a mi piel, a mi latido.

 

Escucho lo que ya no puede verse.

 

 

 

 
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Publicado por en 19 julio, 2009 en Colaboraciones

 

Objetos perdidos (Alberto Rodríguez de Ramos)

 Alberto, vuelve a dejarme uno de sus poemas. Sabe que se lo agradezco y que me hace mucha ilusión contar con algo suyo.  Esta es una ocasión especial y un poema muy especial. Este poema ha sido el Ganador del Primer Premio del III Certamen de Jovenes Creadores que organiza el Café de Oriente de Madrid. Enhorabuena, Albert y un beso enorme.

OBJETOS PERDIDOS

Otra vez he vuelto a perder las llaves,

las gafas y el abono de transporte.

Y todo junto en la misma semana.

No sé bien qué he podido hacer con ello:

quizás se me cayeron en un banco

de la calle mientras te recordaba,

o se las llevó la noche por sorpresa,

o se quedaron al lado del cine

al que fui a buscar tus antiguos besos.

Es posible, también, que los dejase

en el bar donde comíamos juntos,

al que decidí volver por si acaso

me encontraba de nuevo tu perfume

alborotando inquieto en las esquinas.

Parece que mis cosas se revelan,

se manifiestan, se alejan de mí.

Pero puedo entender lo que sucede:

son las llaves, las gafas, el abono,

una bufanda, un pañuelo blanco

con las iniciales de nuestros nombres,

un bote de colonia y unos chicles.

Todos han marchado para buscarte

porque pasaban contigo mil horas

vivas y muertas contemplando el mundo.

Porque te huelen, te extrañan, te sienten.

Porque te echan de menos los muy tontos.

Quizás ya sea tarde para hallarlos;

o tú, los llevaste a  Objetos perdidos.

 
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Publicado por en 17 junio, 2008 en Colaboraciones

 

Memorial de un año (Por Alena Collar)

 Llevaba tiempo pidiendo a Alena que me mandara algun texto suyo para tenerlo en el blog y esta mujer anda “Alenarteando” todo el día y no me hacía caso. Hoy, por fin puedo subir uno de sus textos. La verdad es que ha sido muy generosa y me ha mandado mucho más de lo que le he pedido. Espero que todos los que lo leais  descubrais la verdadera esencia de Alena.   

Gracias Alena. Si me lo permites iré subiendo los textos que me has prestado. Este tenía que ser el primero. Beso. 

Memorial de un año

He sentido tanto frío que mis manos no eran…
Y el cierzo, sí, y el viento, sí, y la nieve…
Y era tan extraño y tan difícil decirse…
Sílabas que se me escurrían enteras,
Alfabetos que huían asustados de la oscuridad,
Enteros caminos rotos en precipicios,
Barrancos de tristeza, anegadas colinas…

El espejo, duro, mármol, insensible,
Devolvía imágenes irreconocibles de mi rostro;
Máscaras o esqueleto de memoria, osario sin vida,
Y una dureza de bronce laminada en cuchilla.

Y el frío iba calándome, gota a gota, insomne,
Tenazmente repetido, noche a día, inserto sin excusa.

Se me olvidaron las palabras para decir los nombres;
Porque los nombres ya no eran los mismos,
Porque las palabras ya no eran las mismas,
Tuve que aprender otra vez el idioma.

Y el miedo. Y la ternura. Y el miedo.
Y cómo gritar la ira, o el sobresalto,
Cómo nombrar cada  uno de los silencios,
Cómo decir las traiciones pequeñitas…

Dónde mi derecho a la alegría, roto.
Dónde mi estandarte y raíz, vencida.

Desierto de arena que rodea y no cesa;
Sol rojo que asola el valle verde.
Cómo cantar cuando el cántico eleva
Un himno a la callada música del adiós.

De las cenizas siempre nacen rosas;
Apenas audible un susurro tenue, monocorde;
Un viento leve, brisa en la mañana, rumor,
Ah, si, de pronto, sin excusa, he aquí el zureo…

Pero se niega el oído al coro, se oculta;
Bastardeo de la esperanza- se dice-
Y rehuye, ciega, condena el son;
¡ alas cerradas y pedernal contra plumas!…

Silencio…

Más la mañana es clara y el aire dicta sentencia;
Y vertical es el amparo del árbol más alto,
Y verdiazul el clavicémbalo del agua
Goteando primavera a pesar del invierno.

Insisten los claros signos del día sonoro;
Cercando indecisas dudas, límites, verjas,
Hasta que la voz se quiebra pidiendo misericordia
A cada frutal germen de vida que acecha.

Roble, véncete a la esperanza…
No hay traición en la alegría…

He sentido tanto frío que mis manos no eran…
Y el cierzo, sí, y el viento, sí, y la nieve…

Pero en el claror de marzo, vencido el año,
Rumor de madreselva me está guardando,
Y allá, cerca, vislumbre sólo, sólo adivinanza;
Están.
Zurean.
Zurean.
Zurean…

Voy a su encuentro.

 
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Publicado por en 1 mayo, 2008 en Colaboraciones

 

Un día especial (Por Pilar Moreno Wallace)

Dejo aquí este pequeño texto de mi amiga Pilar. Me ha hecho desear que de nuevo sea Invierno  en plena Primavera. Gracias Pilar, por un texto lleno de sensibilidad. 

Un día especial

Hoy ha sido un día especial: ha aparecido el color blanco, los árboles saben a azúcar y el agua se ha hecho transitable para aves y niños que todavía creen. Hay silencio protector entre las hojas cargadas de frío y cuando ando, mis huellas dejan sonrisas que la luz hace desaparecer. Hoy ha sido un día de cuentos y trineos, de chimeneas alegres, de chocolate caliente, de nieve tímida sin acabar de caer. Hoy ha sido un día que ha trastornado las imágenes y ha dejado eco en mis azules eternos, ahora frágiles sombras que esperan sobrevivir.  

Diciembre 2007

 
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Publicado por en 15 marzo, 2008 en Colaboraciones

 

No tengo miedo al gris (Por Pilar Moreno Wallace)

 Dejo aquí un nuevo texto de mi amiga Pilar. Sus letras son siempre especiales. Creo que hay que escribir muy bien para poder escribir de todo, incluso de un color y lo que puede significar o hacer sentir. Gracias Pilar por enriquecer el Blog con tus textos.

No tengo miedo al gris

No da miedo el gris, no amenaza ni desvela. Lo que más intriga de él es la ingrávida sensación entre el empeño de estar y su asumido rechazo. No daña su presencia repetida, insondable en el espacio donde se pierde el perfil de las sombras. No enmudece, ni tampoco apaga el color de los sueños, que divagan en promesas de azules en las horas quietas. El gris, en el que se mira la soledad sin orgullo, y la sonrisa del sol es sólo un parpadeo fugaz que se hace vulnerable a los sentidos. Sería dificil prescindir de él, impregnado en el pincel que da relieve al paisaje:  justifica la nostalgia en los momentos en que habla la razón y crece perezoso el desconcierto.

14 junio 2004

 
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Publicado por en 3 marzo, 2008 en Colaboraciones

 

El arbol solo (Por Pilar Moreno Wallace)

El árbol solo  (Por Pilar Moreno Wallace)

He estado en la Tierra Alta de la Colina y he querido descifrar el silencio de esa tierra ondulada y alta donde no se conoce el sonido del viento. En ella espera ver pasar sus días el Árbol Solo, que sueña con imposibles caricias del aire que haga temblar sus ramas. Está atudido, indiferente del surco que abren sus raíces en la tierra y el trasiego del tiempo. Nadie se detiene; es un árbol solitario y triste, hasta que llegan los pájaros buscando cobijo en el contraluz de las hojas. Es el preludio de una suave brisa. Después todo vuelve a quedar callado, y sufre. Pero yo conozco un árbol sabio, generoso, que crece – paralelo con nuestra verticalidad – más allá de la séptima colina. La tierra donde vive se alimenta de él, tiene agua y aire que respira. No siente la soledad porque es el centro de una evolución creciendo hacia el infinito. Este árbol sí conoce el sonido del viento que, como elemento mágico, le inclina hacia el bien o el mal, la vida o la muerte. Es un árbol felíz, el arbol de la sabiduria. 

Letraslibres  26 enero 2006  

 
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Publicado por en 23 febrero, 2008 en Colaboraciones

 

PER ACCIDENS (Por Alberto Rodríguez de Ramos)

PER ACCIDENS

Lo que no quiero es olvidarte,
y te escurres de mi memoria,
y te sujeto fuerte
para que no te vayas.
Para que no se vaya el viento
que guarda tu presencia entera,
tu esencia de mujer
entregada al mundo. Mujer y mundo
que se funden ahora que te vas.
Lo que no quiero, ¡coño!,
lo que no asumo es tener que olvidarte.
Ojalá hubiera podido guardarte
un trocito de mí en alguna esquina
del alma que ignora y cabalga
tan lejos de mis pasos.
Hace tiempo que emprendiste el viaje,
y yo hace  algún tiempo que no respiro,
que ni siento mis pasos,
que ni la muerte siento.
Hace tiempo que me quedé sin ti.
Me apego, pego y me voy revolviendo
en los recuerdos que hierven la sangre,
en las quimeras de antaño,
en estas  ruinas de Itálica herida.
Ya es tarde, muy tarde para seguirte,
pero yo sigo aquí,  aquí en cenizas
sin querer olvidarte.

 
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Publicado por en 16 febrero, 2008 en Colaboraciones