RSS

Archivo de la categoría: Colaboraciones

A Tí (Por Pilar Moreno Wallace)

Incluyo este texto de Pilar Moreno Wallece. Cómo siempre sus textos son de una sensibilidad muy especial. Gracias, Pilar por prestármelo para el Blog.

A Tí

Una palabra sola, desnuda, frágil, se desliza entre mis labios cincelando impredecibles deseos en la piel. Dirigida a tí que me ofreces tu espacio en un tiempo de íntimos ritmos, de búsqueda insaciable, extenso paisaje de profundidad azul. Un instante preciso, un momento creado y mi palabra que silenciosa entre las tuyas trata de encontrar su propio sonido, transparente y eterno, hasta descifrar el enigma de la voz.

 Deventer 13 octubre 2003

Anuncios
 
Deja un comentario

Publicado por en 19 enero, 2008 en Colaboraciones

 

EL REGRESO (Por Pablo Saldaña)

Gracias Tomás por tu texto escrito desde el cariño.  Gracias por tus palabras y por tu acogida a mi regreso a como tu bien lo llamas “este mundo virtual” que en este caso, además de virtual, tiene calidez de conocernos y sabernos cercanos aún en la distancia… ¿será cosa del AVE?. No, es cosa del respeto y la amistad. Gracias de nuevo y una gozada,  como siempre leer cualquier cosa tuya por esa manera sutil de utilizar el lenguaje. Gracias de nuevo.

EL REGRESO

Arriba, ella, su imagen, cercana y lejana a un tiempo, como si estuviera en lo alto de un castillo inexpugnable a cuyas almenas sólo pueden acceder unos pocos. Escudriño su blog; me pregunto que diablos significará golusmerias; la redescubro como me imaginaba: inteligente, elegante, aparentemente serena… Miro a uno y otro lado y me encuentro con La Voz, e imagino que le pone música a estos versos sacados del poema Tiempo aparte con el que Olga nos saluda: “…un rebelde vestido transparente, / de viejas ilusiones olvidadas, / empuja por salir, susurra… llama.” Sí, es ella, no me cabe la menor duda, jovial, recuperada para este mundo virtual y el otro, el que más importa. ¡Fuera gafas de sol!, grita. No hay que ocultar nada, dice. No, no hay nada que ocultar, ¡fuera máscaras!, entremos en el carnaval de la vida a cara descubierta; dejemos la ficción para el escritor de novelas, para el poeta que reniega del poema, de su autoría.

“Miró con aquellos ojos que abrían puertas y aventaban cenizas. No hizo falta hablar. Levantó la cabeza suavemente y descubrí que el silencio de unos ojos emite sonidos imprevistos que sólo entiende el corazón. Y cerré las ventanas y mis brazos para que aquel sonido permaneciera para siempre”, dice en uno de sus textos, Los distintos idiomas del cariño, que encontré en la sección Textos en prosa al recorrer el blog. Asimilo los distintos aromas del cariño, de los que habla, los interpreto a mi manera, busco en mi memoria “ojos emisores de sonidos imprevistos” y recuerdo el hablar de las miradas sin pronunciar palabra, el esbozo de una leve sonrisa, quizá forzada, quizá real, efímeras ambas en las pocas veladas que compartimos… Medito, recuerdo para recordar y aproximo la poesía de Sánchez Rosillo, Las cosas como fueron, y me alegro del retorno de Olga, tan de agradecer como necesario, tan esperado como bienvenido.

“Se acaba el año y casi nada hice / de lo que en este tiempo, vagamente, / me había propuesto hacer. Pero escribí / unos cuantos poemas. / (Sé sincero / y di que lo demás no te importa)”.

Del poema Diciembre, del citado Sánchez Rosillo. Pablo Saldaña 23-XII-2007

 
2 comentarios

Publicado por en 27 diciembre, 2007 en Colaboraciones

 

Recuperar la vida (Por Pilar Moreno Wallace)

La forma de escribir de Pilar Moreno siempre me ha parecido muy elegante e intimista. A lo largo del tiempo, creo que ya son más de 7 años que la leo, siempe me ha sorprendido por diferentes motivos. Desde sus primeros escritos que leí suyos en los que nos hacía viajar con ella y observar detalles de las ciudades que conocía, hasta estos, en los que deja sus ideas y emociones invitando al lector a que encuentre las suyas.
Un placer y un lujo contar con su colaboración. Gracias , Pilar. 

Recuperar la vida 

Ya no recuerda cuándo empezó aquel no poder vivir sin él. Su imagen se había convertido en una obsesión que murmuraba incertidumbres. Las frecuentes separaciones le hacían ir a la deriva, palpando a ciegas en la distancia en un desesperado intento que llamaba pasión y que perdía en cada trocito de ausencia.  Ahora ha vuelto. Regresa a recuperar la vida que fue dejando atrás – ese oscuro deseo de sus sueños – olvidadas las inclemencias de un caracter variable. Esta vez se acerca a su espacio cercado de horizontes, mientras el viento le insinua los preliminares del juego acompañándole hacia donde empiezan las caricias. Aún no ha sentido su contacto y ya le asciende un extremecimiento despertando su sexualidad: el vientre tenso, la garganta ahogando el grito, sus pechos que despiertan a la vida. Prueba la humedad en los labios y aspira el aliento fluido con el deseo de beber de su energia, de perderse en la inmensa superficie del lecho alboratado. Siente la necesidad de  diluirse en él, recoger con la lengua la sal de su vida. Y se entrega a su rítmo en la marejada indómita del placer que alcanza su abierta feminidad y que licua gota a gota su deseo.  Y mientras se deja mecer en el vaivén de su propia intensidad, siente que va recuperando cada trocizo de ausencia.  

 
Deja un comentario

Publicado por en 10 diciembre, 2007 en Colaboraciones

 

Alamedas verdes y Sauces (Por Alena Collar)

 Estreno esta sección en la que iré dejando textos de amigos que tienen la generosidad de prestarme parte de ellos con su escritura. La estreno de la mejor manera posible; con un texto de Alena Collar.

Alamedas verdes y Sauces

En esas piedras en las que rezuma el agua de tantos años
Nos hemos ido dejando la vida sin cuidado ni prisa;
En las laderas que llevan a la colina donde los sauces
Cabecean sin sueño por alamedas verdes en el otoño,
Y en los claros días, esos claros días de luz y ojos abiertos,
Por donde transitar era tan fácil como contar los guijarros
Que atesorábamos en un arcón sin cerraduras ni óxido.

Está tan cercano el lugar de donde venimos que nunca
Lo hemos perdido a pesar de alejarnos tanto en ocasiones;
Las luces del pueblo siguen brillando al anochecer, tenues
Entornando la vuelta en una esquina sin aristas ni rozaduras.

Nos fuimos dejando la vida en esquinas sin luna ni viento,
Y pareció que las palabras ya no eran las mismas de entonces,
Y que el arco iris nunca más brillaría en el cielo atardecido,
Porque las manos portaban más arrugas y los dedos más cansancio.

Y ahora que sabemos el frío de los climas del hielo, y la nieve,
Y los carámbanos sobre las chimeneas todas que amamos,
Vemos pasar vencejos que vuelan en la oscuridad
Como enseñándonos nuevamente el camino para llegar a casa.

Nos hemos ido dejando la vida a veces sin saberlo, tan olvidadamente,
Como si tuviéramos toda la vida para recuperarla a tiempo del tiempo;
Y ahora que volvemos por la ladera que atraviesa la colina,
Siguen allí las alamedas verdes y los sauces que cabecean en otoño.

 
Deja un comentario

Publicado por en 24 noviembre, 2007 en Colaboraciones